Carta a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente (Relato imaginario de un niño que suda en clase)

Nota: El siguiente texto es un relato ficticio. Cualquier parecido con la realidad es, desgraciadamente, parecido con la realidad.

Queridos Reyes Magos:

Soy un niño de cuarto de primaria. Este año me he portado bien, pero no quiero juguetes. Os voy a contar una cosa.

El otro día, un señor importante de la tele, que es consejero de Cultura en Madrid, dijo que el calor en las aulas «a lo mejor es fuente también de inspiración». Dijo que él hizo la EGB en Murcia, donde «cuando hace calor, hace calor», y que por eso «no pasa absolutamente nada». Y que los niños se pongan pantalón corto y manga corta, y ya está.

Mi seño dice que ese señor no ha pisado un colegio público en junio. Dice que la inspiración no baja la sensación térmica de 41 grados. Dice que el pantalón corto no arregla el 80% de humedad. Pero bueno, él es el consejero. Él sabrá.

La petición

Queridos Reyes Magos, este año no quiero que me traigáis más robots educativos. El año pasado me trajisteis un Tale Bot Pro, un Matatalab, un Codey Rocky y un montón de cosas más. Hasta un sistema de almacenaje para que no se pierdan.

Están muy bien, pero no echan aire frío. La seño los usó una semana y ahora están en el armario. Algunas piezas se perdieron (una se la tragó un compañero, qué susto), otros están rotos, alguno, sin pilas.

Este año quiero que os llevéis del aula todo lo que me trajisteis el año pasado. Los robots. Las placas. Los sensores. Todo. Y que me traigáis otras cosas.

Quiero que me traigáis un Clima Bot. Ese aparato que echa aire frío. El mismo que tiene la consellera en su despacho. El mismo que tienen los colegios de pago. El mismo que no llega al mío porque, según parece, cuesta dinero. Pero luego tienen dinero para seis robots diferentes. No lo entiendo.

Quiero que me traigáis un Bufatronic. Que eche aire caliente en enero. Porque el año pasado dimos clase con 9 grados dentro del aula y la seño nos dejaba tener las manos en los bolsillos. Eso sí, el Tale Bot Pro seguía funcionando. Daba vueltas en la mesa mientras nosotros temblábamos.

Quiero que me traigáis un Refribor. Que seque la humedad. Porque en junio, con 31 grados y 80% de humedad, la sensación térmica es de 41 grados. El consejero dice que eso es «inspiración». Pues yo creo que es una barbaridad.

Y también un Little Celsius. Pequeñito, para que quepa en la esquina. Que mida la temperatura y cuando llegue a 27 grados, que es lo que dice la ley, se encienda solito.

El consejero dice que no pasa nada. Que él hizo la EGB en Murcia. Pero mis padres dicen que el consejero tiene aire acondicionado en su casa. Y en su despacho. Y en el coche. Y que por eso puede decir esas cosas.

Yo, queridos Reyes Magos, no quiero inspirarme. Quiero que me dejen dar clase sin que me duela la cabeza. Quiero poder concentrarme sin que las gotas de sudor me caigan en el cuaderno. Quiero que la seño no esté agotada a las once de la mañana.

Así que, por favor, traedme el Clima Bot, el Refribor, el Bufatronic y el Little Celsius.

Y ya que estáis, llevaos el Tale Bot Pro. Y el Codey Rocky. Y el Lego Spike Prime. Y el sistema de almacenaje. Y todo lo demás. Que con el calor que hace, lo único que quiero programar es el Clima Bot.

Y si no puede ser, pues traedme una joroba como la de los dromedarios. Para almacenar agua. Porque con el calor que hace, y con tanta inspiración, la voy a necesitar.

Firmado: Un niño que suda.

 

Asociación OCRE (Observatori Crític de la Realitat Educativa, www.asociacionocre.org)

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