COMUNICADO DE OCRE: APOYO A LA MOVILIZACIÓN DOCENTE Y REIVINDICACIÓN DEL RIGOR

Ante la huelga indefinida de docentes en la Comunitat Valenciana

La Asociación OCRE (Observatorio Crítico de la Realidad Educativa, asociacionocre.org) manifiesta su respaldo a los docentes de la Comunitat Valenciana en su actual huelga indefinida. Nuestra adhesión responde a la urgencia de recuperar las condiciones materiales y pedagógicas mínimas que permitan una instrucción pública de calidad.

Como observatorio crítico, apoyamos los puntos centrales de la convocatoria sindical, los cuales consideramos requisitos previos indispensables para el ejercicio de nuestra profesión:

1. Mejora de las condiciones laborales y retributivas

La pérdida de poder adquisitivo y el estancamiento de las condiciones de trabajo degradan la función docente. Es imperativo que la Administración reconozca la labor de quienes sostienen el sistema con un marco laboral digno y justo.

2. Reducción de la burocracia paralizante

El docente se ve forzado a dedicar una parte ingente de su jornada a tareas administrativas vacías. Exigimos que se eliminen los registros innecesarios y se simplifique la gestión para que el profesor pueda volver a centrarse en su función esencial: preparar clases de calidad para asegurarse la transmisión del conocimiento.

3. Reducción de ratios y refuerzo de plantillas para apoyar a la diversidad

La masificación de las aulas hace inviable el rigor académico y la atención debida. Apoyamos la demanda de una reducción de ratios en todos los niveles y la cobertura inmediata de todas las sustituciones, garantizando la estabilidad de los proyectos educativos. El profesorado necesita tiempo para la preparación de sus materias y para atender la complejidad creciente de las aulas con recursos reales y no solo teóricos.

4. Infraestructuras dignas frente a la precariedad ambiental

Es inadmisible que la actividad intelectual se pretenda desarrollar en aulas que alcanzan temperaturas extremas, convirtiéndose en auténticos hornos o congeladores (dependiendo del calendario) que anulan cualquier capacidad de concentración y esfuerzo. Exigimos un plan de climatización y adecuación de las infraestructuras educativas que respete la normativa de salud laboral. El estudio y la transmisión del saber requieren un entorno físico que no atente contra la integridad y la dignidad de docentes y alumnos.

 

Desde la Asociación OCRE apoyamos sin fisuras estas demandas y recordamos que también es necesario:

  • La defensa de los contenidos y el conocimiento con currículos claros y estructurados frente a la deriva de la «pedagogía del entretenimiento».
  • La exigencia de un entorno escolar basado en el estudio y el silencio, lejos de las distracciones tecnológicas que degradan la capacidad de atención y que permitan una convivencia y un ambiente de trabajo para garantizar un aprendizaje digno y seguro para todo el alumnado.
  • El fin del laberinto que supone la “evaluación competencial”, devolviendo al proceso evaluativo su valor real como indicador de aprendizaje y que garantice la condición imprescindible del esfuerzo para progresar académicamente.

«Instruir requiere dignidad laboral, pero también un marco pedagógico que respete la verdad y el esfuerzo intelectual.»

Instamos a la Conselleria de Educación a negociar soluciones estructurales y a los sindicatos a no perder de vista que la mejora de nuestras condiciones es el medio para alcanzar un fin superior: una educación pública, la única accesible para todos, basada en el saber.

 

Comunitat Valenciana, a 12 de mayo de 2026

Asociación OCRE (Observatori Crític de la Realitat Educativa, asociacionocre.org)

RECOGIDA DE FIRMAS: POR UNA NUEVA LEY DE EDUCACIÓN QUE DEVUELVA LA DIGNIDAD Y LA SENSATEZ AL SISTEMA EDUCATIVO

El problema

La gran mayoría de los docentes y las docentes de todas las etapas educativas preuniversitarias de la educación pública estamos enormemente preocupados por la deriva que está tomando el actual sistema educativo. Cada vez se hace más difícil impartir conocimientos en las aulas, así como desempeñar nuestro trabajo en unas condiciones suficientemente dignas. Los centros educativos se están convirtiendo, cada vez más, en centros asistenciales y están dejando de cumplir su principal papel, el formativo. Además, nos consta que también un gran número de las familias de nuestro alumnado muestran preocupación por el deterioro del sistema educativo público.

A esta situación se ha llegado a causa de diversos factores, pero, sin duda, han jugado un papel relevante las sucesivas reformas educativas, que no han sabido dar respuesta a las necesidades de la educación en cada momento. Y la explicación a esto es que dichas reformas nunca han sido propuestas desde una actitud reflexiva y mediante un análisis crítico de la situación de partida, ni teniendo en cuenta lo que ocurre en el aula, sino que, más bien, han surgido al albor de la última moda pedagógica del momento. Modas pedagógicas que carecen del suficiente rigor científico, y que han sido aplicadas de forma dogmática y sin los recursos ni los presupuestos necesarios. La última reforma educativa, la LOMLOE, adolece de los mismos defectos, y, tras llevar varios cursos vigente, tampoco parece que vaya a resolver los problemas de nuestro actual sistema educativo, ya que no hace sino ahondar en las carencias de las leyes anteriores.

Por ello, el Colectivo larevoluciondelatiza, la Fundación Episteme, la Asociación OCRE y la Asociación APFM, en nombre de un gran número de docentes, pide con urgencia a la Sra. Ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón Jaime, que promueva la elaboración de una nueva ley educativa, derogando la actual LOMLOE. Una nueva ley que pueda dar respuesta efectiva a las necesidades de nuestro alumnado, para que puedan adquirir una formación adecuada para su futuro profesional, y, también, para que puedan formarse integralmente como ciudadanos críticos y responsables.

Para que esto pueda conseguirse, la citada nueva ley debería de partir de ciertas premisas, que consideramos imprescindibles y que exponemos a continuación:

  1. Debe ser una ley realmente consensuada con los docentes y las docentes, quienes conocen de forma real la problemática de las aulas, lugar donde se concretan los aprendizajes.
  2. Debe establecerse un currículo centrado en los conocimientos, y no en elementos más ambiguos como las competencias (como ocurre con la actual LOMLOE), difíciles de interpretar y poco eficaces como guía del proceso de enseñanza y de la evaluación del alumnado. En relación con esto, debe de haber un mayor rigor en cuanto a los criterios de promoción de curso y etapa, ya que actualmente estos son excesivamente laxos, teniendo consecuencias muy negativas para la solidez de la formación del alumnado.
  3. A la hora de proponer un modelo pedagógico, éste debe de estar libre de todo dogmatismo y de seguir la última moda, ya que, lamentablemente, esto es lo que ha venido ocurriendo en las sucesivas reformas educativas (véase el constructivismo de la LOGSE o el aprendizaje por competencias de la actual LOMLOE, entre otros). Hay que huir de teorías biensonantes, ya que esto supone una gran irresponsabilidad. Por lo tanto, el modelo deberá poseer sólidas bases científicas y empíricas que lo sustenten.
  4. La ley educativa debe de estar dotada de los suficientes recursos humanos y materiales para que los objetivos propuestos puedan ser realmente llevados a la práctica, y especialmente en la atención al alumnado con necesidades educativas específicas, algo que hasta ahora es evidente que no se ha hecho en las sucesivas reformas.
  5. Debe de aprobarse el tan esperado Estatuto Docente, entre cuyas prioridades estarán el restablecer su autoridad perdida y el devolverle la dignidad que el cargo exige. En dicho estatuto, también, se establecerán claramente cuáles son sus competencias, evitando someterlo a excesiva burocracia inútil, como actualmente ocurre, así como que deba realizar tareas que no son propias de la docencia, como la vigilancia de pasillos y patios, entre otras. Por último, deberá establecer las condiciones de su carrera profesional y dotarle de una protección laboral adecuada.
  6. Es necesario que esta ley devuelva a los órganos colegiados, especialmente al claustro, su protagonismo en la vida de los centros educativos. De esta forma, se recuperarían estos espacios de reflexión y debate tan necesarios para una gestión eficaz y democrática de los mismos. En relación con este objetivo, es importante que los claustros tengan especial peso en los procesos de selección del director o de la directora. Por salud democrática, la vigencia de dichos cargos directivos debería de limitarse a dos mandatos como máximo.
  7. Para que pueda fraguarse una reforma educativa como la que aquí se propone, es fundamental que se alcance un gran Pacto de Estado que dé estabilidad al sistema educativo. Un pacto que despolitice a dicho sistema y que permita que éste sea formulado, revisado y corregido con criterios técnicos y de eficiencia, incluyendo la evaluación de las propias leyes educativas. Para esta labor de revisión y evaluación debería crearse un organismo totalmente independiente y libre de afiliaciones políticas o sindicales, cuyos miembros fueran elegidos de forma asamblearia y atendiendo estrictamente a criterios basados en su reputación profesional. De no llevarse a cabo una reforma educativa de suficiente calado, la juventud, futuros y futuras artífices de nuestra sociedad, carecerán de una formación sólida. Esto repercutiría negativamente en sus expectativas profesionales y en su formación integral como personas. Personas que tienen que liderar los grandes cambios ante los retos actuales a los que se enfrenta nuestra sociedad, como el cambio climático, el uso adecuado de la Inteligencia Artificial, la reducción de las desigualdades, o el uso sostenible de los recursos naturales, entre otros. 

     

    ¡ Únete a nosotros y firma esta petición para la muy necesaria reforma educativa !

    Petición · POR UNA NUEVA LEY DE EDUCACIÓN QUE DEVUELVA LA DIGNIDAD Y LA SENSATEZ AL SISTEMA EDUCATIVO – España · Change.org

    Y si formas parte de alguna asociación, fundación, plataforma o cualquier organización de docentes o familias que queráis uniros a las cuatro que ya formamos parte, no dudéis en contactar con nosotros.

    Fundación EPISTEME: https://es.fundacioepisteme.cat/; Asociación OCRE » Observatorio Crítico de la Realidad Educativa»: https://asociacionocre.org/; Colectivo «larevoluciondelatiza»: https://revoluciondelatiza.blogspot.com/; APFM » Asociación de Profesores de Filosofía de Madrid»: https://profesoresfilosofia.es/

¡PARTICIPA EN VIVO! «Máster de secundaria: ¿Formación o deformación del profesorado?»

Seguimos con el ¡PARTICIPA EN VIVO! de marzo que organizamos desde la asociación OCRE.

Os recordamos que estos encuentros online tienen la peculiaridad de ser totalmente interactivos entre todas las personas que se inscriban, porque estarán en abierto de sonido y cámara, si así lo desean, participando directamente con los ponentes o participantes. Recordad que lo grabaremos para poder hacer la difusión posterior, pero para que pueda haber un poco de control entre los participantes, sólo enviaremos el enlace de acceso a las 30 primeras personas que se inscriban; así que, si os interesa el tema, no os lo penséis mucho. Y si por algún motivo no pudierais asistir os rogamos que nos enviéis un correo (associacio.ocre@gmail.com) para que podamos avisar a la siguiente persona inscrita, si hiciera falta.

Bien, pues os informamos ya de nuestro siguiente ¡PARTICIPA EN VIVO!, organizado por la asociación OCRE (Observatori Crític de la Realitat Educativa, Asociación OCRE):

Título:

«Máster de secundaria: ¿Formación o deformación del profesorado?»

¿Es necesaria la formación en pedagogía para ejercer como docente? ¿Qué tipo de formación reciben los aspirantes a ser docente en las facultades de ciencias de la educación? ¿Por qué existe tanto malestar e insatisfacción entre el alumnado del MFP? ¿Qué aspectos clave para ejercer la docencia no se tratan actualmente en la formación de los futuros maestros y profesores en nuestro país? ¿Sigue la formación de los docentes en la actualidad las aportaciones de las evidencias científicas y empíricas sobre los métodos más efectivos para el aprendizaje del alumnado? ¿Existe una desconexión entre la formación recibida por parte de los docentes en los cursos de formación y su aplicación en el aula? ¿Qué métodos alternativos al discurso pedagógico dominante para formarse tienen los docentes en la actualidad?

(para familias y docentes de cualquier etapa educativa y cualquier comunidad/ciudad autónoma)

Fecha y ponentes:

23 de marzo de 2026, entre las 18:30 y 20 horas, celebraremos una ponencia interactiva con dos profesores universitarios: Bianca Thoilliez Ruano de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y Carlos Fernández Liria de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Nuestro compañero Paco Benítez, hará de presentador, moderador y en este caso también podrá participar como profesor tutor de alumnado del máster en su IES de Castellón. Además, nos compartirá en el chat información relevante sobre los participantes; así que, por favor, mantener abierto el chat como vía de comunicación también, por si queréis escribir o preguntar algo.

En el siguiente enlace tenéis el formulario para enviar vuestras preguntas y/o inscribiros para participar en directo en la sesión:

¡Participa en vivo! Máster de secundaria: ¿Formación o deformación del profesorado?

(puedes enviarnos cualquier pregunta sin necesidad de inscribirte o participar en vivo, que se intentarán contestar en directo; y si no diera tiempo, subiremos a nuestra web un post con todas las respuestas a las mismas por parte de cualquiera de los participantes que os interese, que nos las harán llegar por correo).

Sería muy recomendable, dado que solo daremos paso a 30 personas en directo, que os inscribáis aquellas personas que verdaderamente queráis interactuar con ellos.

Esperamos que sea de vuestro interés este nuevo ¡PARTICIPA EN VIVO! y os iremos informando de los siguientes, que seguimos mejorando según las cuestiones que aparecen y que con vuestra colaboración nos vais sugiriendo. ¡GRACIAS!

Saludos desde la Junta directiva de OCRE.

Yo no estoy de acuerdo

Parece que la democracia está en crisis. Nos alertan desde los medios de comunicación; se evidencia desde las redes sociales y se traduce en movimientos geopolíticos inauditos. En los colegios e institutos también se ha degradado el sistema democrático.

El derribo legal de la participación democrática en los centros educativos se produjo con la LOMCE en 2013. Desde entonces, en el Proyecto Educativo de Centro, en la Programación General Anual, y en la Normativa de Organización y Funcionamiento, la opinión del claustro no es decisiva. Ni siquiera lo es en la elección del director. Al claustro se le informa. Se supone que participa. Si hay suerte, alguien da su opinión en tono bajito y humilde (no vaya a ser que se le tache de disidente), y se levantan actas. Pero el director (o la administración) toman las decisiones. Así tenemos directores cuyos claustros no les han apoyado o proyectos educativos que nadie conoce ni lee, programaciones burocratizadas que responden a plantillas dadas, y normativas internas avasalladoras que, en algunos casos, vulneran los derechos de los alumnos o la dignidad de los profesores.

Pero no solo la ley resta valor a la opinión del claustro. La absurda creencia de que el acuerdo está en los ácaros se ha instaurado en los ambientes académicos y parece que sí, que todos tenemos que estar de acuerdo. O, por lo menos, tenemos que estar parcialmente de acuerdo con lo que opine o disponga la dirección o la administración. Porque alzar la mano en un claustro virtual de ciento cuarenta personas, opinar lo contrario a lo que transporta el oxígeno imperante, conseguir que la voz se oiga, que no te cierren el micro y que se respete la opinión es harto difícil. Por eso calla el profesorado, aunque luego, en los pasillos, circule otro tipo de ácaro que suele ser bastante más nocivo.

En esta tesitura, cuando un profesor expresa una opinión y desea aportar una idea para reconstruir algo, a nadie se le ocurre la posibilidad de que sea bienintencionado. Si la dirección entrevé un ápice de razón en el asunto, no integra la voz discordante en una comisión de trabajo, por ejemplo, sino que aplica las medidas oportunas de forma unilateral.

Los profesores deben recuperar la voz. El voto del claustro debe volver a ser decisivo. Su voz debe ser escuchada para que se produzca debate. La relación tesis-antítesis-síntesis (de Hegel o de Johann Gottlieb Fichte, como ustedes prefieran) es fundamental para conseguir el progreso en los centros. La dirección puede presentar su tesis; algún profesor puede presentar una antítesis y, tal vez, en la síntesis, resolvamos algo. Para ello, todos debemos tener esqueleto democrático y creer valientemente que la democracia sirve para algo. Hay que levantar la mano: “Yo no estoy de acuerdo”.

 

Autora: Aurora Espín Martínez

Catedrática de Instituto de Lengua Castellana y Literatura. Licenciada en Filología Hispánica, Ciencias de la Información y Literatura Comparada. Con treinta y cinco años de docencia. Socia y miembro de la Junta directiva de OCRE.

 

 

Calendario/Calendari/Egutegia/Calendario/Calendariu 2026 de OCRE

Desde la Asociación OCRE, como hicimos el año pasado, queremos seguir aportando un toque de humor en todos vuestros centros educativos y poder sacar alguna sonrisa en vuestras salas de profesorado de Infantil, Primaria, ESO, FP, Bachillerato o Universidad, porque muy bien sabéis que el humor es absolutamente necesario y más en los tiempos que estamos viviendo. En esta ocasión, siguiendo las sugerencias de algunos de vosotros hemos dejado los espacios de los días en blanco para que podáis hacer anotaciones y porque los chistes gráficos se quedaban diminutos.
Así que, a continuación tenéis los enlaces al calendario que hemos elaborado en castellano, catalán, euskera, gallego y asturiano; preparado para que lo podáis imprimir en A3, horizontal y a color, si fuera posible, y que lo coloquéis en una zona de paso o de reunión visible de vuestras salas de profesorado o donde prefiráis. Por supuesto, también se puede compartir por mar, tierra y aire. En él también se encuentran, para que podamos hacer entre todos un poquito de difusión, los enlaces a nuestra magnífica web, a nuestro formulario para asociarse a OCRE, correo electrónico; así como los enlaces a nuestras RRSS. Con ello conseguiremos que nos conozcan más personas y seguir creciendo en todas las CCAA para poder tener más capacidad en algo que es absolutamente necesario: interlocución con las administraciones educativas y todos los poderes políticos.

La alegría de saber

Vivimos tiempos de mucha incertidumbre, donde la única certeza es precisamente esa: que no hay nada seguro. Como ya apuntara Bauman en Retrotopía, son tiempos de repliegue, de una vuelta a lo tribal, a aquello que se percibe como seguro cuando nada más parece serlo. Por momentos pareciera que se es incapaz de poder pensar en alternativas para poder dirigirse hacia adelante, precisamente porque quizá nadie sabe exactamente qué o dónde es adelante. En cualquier caso, creo que cualquier respuesta a los desafíos de nuestro tiempo será siempre mejor que permanecer inmóvil sin ofrecer respuesta —a no ser claro, que dicha inmovilidad sea una forma de respuesta deliberada que surge de la prudencia de aquel que espera tomar una decisión sensata—. Ahora bien, pensar que somos la única generación que ha tenido que enfrentarse a desafíos vitales sería un delirio peligroso; a todo tiempo le es inherente un yo y mis circunstancias.

Hace algún tiempo que, por motivos profesionales, sigo el rastro del origen de nuestros sistemas educativos modernos, deudores inmediatos de la Ilustración, así como de la Revolución Francesa. Quien se acerca con cierto detenimiento y mirada atenta ante la magistra vitae, advierte que el siglo XIX dio forma a un mundo nuevo, pero entregó con ello el testigo de una tremenda responsabilidad: luchar por hacer efectiva la igualdad entre los individuos, o, si se quiere enunciar de otro modo, romper, a ser posible para siempre, con un modelo social basado en el privilegio y la buenaventura reservada para unos pocos. Prometeo había logrado robar el fuego a los dioses, ahora había que entregarlo a los humanos, y, en lo alto de esa antorcha, entre otras muchas cosas, ardía a su vez la proyección de una idea que si bien hoy parece dada por sentado y blindada por derecho ha costado la lucha infatigable de muchas personalidades —algunas célebres y otras de quienes quizá nunca sabremos— que estuvieron dispuestos a luchar entregando incluso sus vidas con tal de acercar las luces al mundo por venir.

En tiempos de obsolescencia programada, recuperando una de las ideas de la profesora Bianca Thoilliez en su último libro Conservar la educación, recorrer los pasajes, ya no de la Historia, sino de la Historia de la Educación, o más aún… de algunos discursos e informes de hace ya más de doscientos años pudiera parecer una cuestión tremendamente estúpida. Una pérdida de tiempo valioso, en una época intoxicada de palabros como productividad o eficiencia, —y digo palabros porque digo sin temor a equivocarme que se ha producido una resemantización de estas palabras en clave neoliberal—, donde no hay tiempo que perder, pues cada segundo dedicado a otra cosa es un segundo perdido que debería dedicarse a la actualización, a la (de)formación continua. Sin embargo, en medio de este periplo que responde a la realización de una tesis doctoral, constato con suma alegría que, efectivamente, lo verdaderamente edificante y satisfactorio no es llegar a Ítaca, sino contemplar atentamente los bellos tonos que el cielo y el mar hacen desfilar ante nosotros mientras navegamos, unas veces de manera apacible y en buena mar, otras veces sin norte y llevados de un lugar a otro, arrastrados por inclementes vientos. Estoy seguro de quien se haya sometido al ejercicio de disciplina intelectual y sacrificio que implica la investigación sabe bien a lo que me refiero. Es por esta razón que me gustaría compartir algunas reflexiones extraídas de esta actividad.

La primera tiene que ver con la necesidad de volver a preguntarnos por los fines de la educación. Hace ya unos cuantos años, cuando aún era estudiante de Magisterio, recuerdo haber leído una idea en el libro Sobre Educación de Bertrand Russell que, aunque pudiera parecer una obviedad, constituye una pregunta permanentemente necesaria —o necesariamente permanente—. ¿Qué sujeto se pretende formar? Por supuesto, creo que todos tienen una idea más o menos clara a la vez que bastante personal de qué tipo de persona habría de formarse, y, aunque esto es bueno en sí mismo, aquí es donde creo que nos topamos con el primer escollo, propio de nuestra época, que, aunque duela reconocerlo pretende equívocamente tener un fuerte sentido colectividad y comunidad. Hay que sentirse bien, nos dicen, por encima de todo —y de todos—. ¿Es una suerte de maquiavelismo donde el fin justifica los medios? Quizá es demasiado pronto para saberlo; sin embargo, lo que si podemos saber en tanto que podemos observarlo son discursos biensonantes que refuerzan este egocentrismo disfrazado de altruismo y solidaridad, incluso en forma de leyes.

Hay una queja constante hacia una deriva reaccionaria —que, por cierto, no podemos negar—, pero que al mismo tiempo reforzamos renunciando a la idea de una escuela que persiga entre sus fines más elevados entregar a quienes vienen detrás de nosotros todo aquello susceptible de ser preservado. A veces escudados en una uniformización por abajo, otras, bajo lógicas utilitaristas que resuelven todo etiquetando como inútil a todo aquello que parece no reportar un beneficio inmediato. Recupero aquí una idea de las Cinco memorias sobre la instrucción pública de Condorcet, donde viene a decir que la instrucción debe orientarse a liberar al individuo de la dependencia mediante el conocimiento. Reflexionemos por un momento, ¿de verdad nos estamos esforzando por formar individuos libres en el sentido de no dependientes? O aun más, ¿en algún momento nos hemos hecho esta pregunta? Mi experiencia no me permite responder a esta cuestión positivamente. Al contrario, sigo topándome con mucha más frecuencia con el mantra ya repetido hasta la saciedad de “debemos preparar a los estudiantes para un futuro en el que habrán de desempeñar trabajos que aún no existen”, “hemos de enseñar a buscar”, o, mejor todavía, que los profesores hemos de llevar a cabo “experiencias de aprendizaje potentes” junto a “narrativas digitales complejas” —esto último durante un curso de Competencia Digital Docente—. Esta y otras cosas que no cabrían en este artículo me producen cierta tristeza y desazón. ¿Es este verdaderamente el camino para continuar sosteniendo la noble labor que se le presuponía a la escuela de ilustrar a todos para no depender de nadie y poder aspirar a ser libres?

La segunda guarda relación con un marcado cortoplacismo escolar, tanto en términos de memoria —se desconoce el pasado menos próximo de la historia de la educación— así como de su futuro. La escuela ya no es el lugar de encuentro con otros mundos posibles, donde aquel que antes desconocía alguna cosa en particular pasaba a apropiarse de ella a través de alguien que se entregaba a la tarea de enseñársela. Por supuesto, la escuela sigue enseñando. La cuestión está en responder, ¿qué está enseñando? y, ¿verdaderamente aquello que se pretende enseñar merece ser enseñado? ¿Sigue siendo la escuela un lugar cuya misión principal es la alfabetización y la redistribución cultural de aquellos que cada mañana se reúnen en un mismo espacio a escuchar algo que, por medio de un elemento llamado currículo hemos determinado como digno de ser conocido? Por lo pronto, mi impresión es que esto no es así. Al contrario, la escuela ha ido poco a poco transformándose en un espacio performativo, temeroso de constreñir la espontaneidad de aquellos a quienes se supone que ya no hemos de enseñar, sino más bien acompañar —no se sabe muy bien a qué ni a dónde—. Debemos garantizar sonrisas y bienestar. Estoy completamente de acuerdo, pero con un pequeño matiz, ¿si esas sonrisas y bienestar de hoy son la miseria de mañana, de un futuro robado, de qué sirve? La vida misma es una amalgama de experiencias de todo color, felices y tristes, apacibles y angustiantes, dulces y amargas… ¿Tiene algún sentido bailar al compás de la happycracia? ¿Es honesto intelectualmente el que como adultos ofrezcamos a nuestros pupilos una idea de felicidad y bienestar permanente sabiendo que la vida en ocasiones nos lleva al límite? Y, en cualquier caso, ¿no sería deseable que nuestros estudiantes se enfrenten a estas cuestiones que rozan lo filosófico y que son de hondo calado con las herramientas intelectuales más refinadas posibles en vez de con un par de frases de Mr. Wonderful?

En tercer y último me gustaría detenerme en una cuestión que desde entonces y hasta hoy atraviesa la educación por completo: la idea de justicia. La Encyclopédie en 1753 hablaba de la educación en los siguientes términos: “Es evidente que en todo Estado hay ciudadanos para los que existen tipos específicos de educación; educación para los hijos de los soberanos, educación para los hijos de los grandes, para los de los magistrados, etc., y educación para los hijos de los campesinos, donde, así como hay escuelas para enseñarles las verdades de la religión, así también debería haber escuelas donde se les enseñaran los ejercicios, las prácticas, los deberes y las virtudes de su estado, a fin de que actuaran con pleno conocimiento”. Años más tarde, hacia 1793 Le Peletier en un encendido discurso defendería una cuestión cuyos ecos resuenan aún hoy, ¿instrucción o educación?, inclinándose por un proyecto educativo más orientado a educar que a limitarse a instruir. ¿Qué se puede conseguir con un sistema que solo persigue instruir? Pues bien, los niños serán “un poco menos ignorantes que en el pasado, las escuelas un poco más numerosas, los maestros un poco mejores que hoy; ¿pero habremos nosotros formado verdaderamente hombres, ciudadanos, republicanos, en una palabra, la Nación se habrá regenerado?”. Quisiera centrarme aquí en el celo de este hombre, ya no tanto en elegir entre instrucción o educación, sino en poder hacer extensiva la educación a todos los individuos, independientemente de su clase, llegando a proponer: “una instrucción general a todos, conveniente a las necesidades de todos, una educación verdaderamente igual y verdaderamente nacional. Es preciso acabar con la desigualdad ante la educación En primer lugar, la desigualdad que surge de la situación urbana o rural; en segundo lugar, la desigualdad que nace de la diferente situación económica de los padres: ¿de qué les sirve a los padres indigentes la existencia de una instrucción pública para sus hijos si no pueden privarse del trabajo de los niños para subsistir? Es preciso, pues, un plan de educación pública que acoja a los niños en régimen de internado, con carácter obligatorio y gratuito: yo pido que decretéis que, desde la edad de cinco años hasta los doce para los chicos, y hasta los once para las chicas, todos los niños sin distinción y sin excepción sean educados en común a expensas de la República; y que todos, bajo la santa ley de la igualdad, reciban los mismos vestidos, el mismo alimento, la misma instrucción, los mismos cuidados. Puelles Benítez (1991) ve incluso aquí una sombra de lo que dos siglos más tarde conoceríamos como la escuela comprensiva. Conjeturas históricas aparte, lo cierto es que la educación también se entendía como un acto de justicia; una justicia que además debía ser universal, alcanzando a todo el mundo, sin importar quién pudiera ser; pero una justicia que se hacía efectiva en términos de legar conocimientos, nuevamente, que liberen de la dependencia que a su vez es hija de la ignorancia.

Sería posible hacer otras muchas reflexiones en torno a este material histórico, sin embargo, creo que las cuestiones aquí mencionadas sirven sobradamente para el propósito que tenía en mente. Cada vez estoy más convencido de que el maestro, máxime, el servidor público, debe tener una sólida conciencia histórica y filosófica en cuanto a su profesión. De lo contrario, es un blanco fácil de charlatanes, tecnócratas, ocurrencias y políticos oportunistas, que, mal que me temo, ningún interés tienen en hacer de la escuela un espacio de crecimiento intelectual, un lugar donde compartir una herencia cultural colectiva, que ponga delante de muchos niños, adolescentes y jóvenes toda una serie de conocimientos que, de otro modo, no conseguirán en ningún otro lugar.

Invito al lector a, cada vez que pueda, vuelva hacia atrás. Le puedo asegurar que se encontrará con ideas tan desafiantes como reconfortantes que, he de reconocer, no sería capaz de transmitir con toda su fuerza. Son tiempos convulsos, sí. Exigen de respuestas complejas y de una ciudadanía en constante perfeccionamiento, proceso que inicia entre otras cosas, en la escuela. Nuestra escuela está adormecida, sí, también… pero esto no tiene por qué ser un estado permanente. Tenemos la suerte de ir a hombros de gigantes para que, contemplando desde las alturas, recuperemos cierta perspectiva y podamos volver a comprometernos nuevamente con la libertad, la justicia, y por qué no, con la alegría del conocimiento: reencontrarnos con la alegría de saber.

Autor: Ricardo Reyes Soto

Profesor (heterodoxo) de religión. Graduado en Magisterio de E. Primaria (UAH).
Máster en América Latina y la Unión Europea: una cooperación estratégica (IELAT, UAH).
Doctorando en Teoría e Historia de la Educación (UAM) y asociado de OCRE.

 

 

¡PARTICIPA EN VIVO! «¿Políticas educativas progresivamente incorrectas?»

Por fin podemos retomar el ¡PARTICIPA EN VIVO! que teníamos organizado desde OCRE para finales de septiembre con Zach Groshell, pero que tuvimos que cancelar por fuerza mayor.

Os recordamos que estos encuentros online tienen la peculiaridad de ser totalmente interactivos entre todas las personas que se inscriban, porque estarán en abierto de sonido y cámara, participando directamente con el ponente. Recordad que lo grabaremos para poder hacer la difusión posterior, pero para que pueda haber un poco de control entre los participantes, sólo enviaremos el enlace de acceso a las 30 primeras personas que se inscriban; así que, si os interesa el tema, no os lo penséis mucho. Y si por algún motivo no pudierais asistir os rogamos que nos enviéis un correo (associacio.ocre@gmail.com) para que podamos avisar a la siguiente persona inscrita.

Bien, pues os informamos ya del séptimo ¡PARTICIPA EN VIVO!, organizado por OCRE (Observatori Crític de la Realitat Educativa, Asociación OCRE):

Título:

«¿Políticas educativas progresivamente incorrectas?»

¿Funciona el aprendizaje por descubrimiento con alumnado que no tiene un alto conocimiento del tema tratado? ¿Qué relación existe entre el conocimiento y la teoría de la carga cognitiva? ¿Cuáles son las principales técnicas didácticas de la instrucción explícita? ¿Cómo se pueden reducir las distracciones que limitan el aprendizaje de los estudiantes en el aula? ¿Por qué tienen tanto éxito las metodologías que no están avaladas ni por la ciencia ni por la evidencia?

(para familias y docentes de cualquier etapa educativa y cualquier comunidad/ciudad autónoma)

Fecha y ponente:

24 de noviembre de 2025, entre las 18:30 y 20 horas, celebraremos una ponencia interactiva, con Zach Groshell, distinguido profesor, coach de instrucción y consultor educativo. Zach tiene su sede en Seattle, en el estado de Washington, y trabaja con escuelas a nivel nacional e internacional para desarrollar una instrucción de alta calidad basada en la ciencia de cómo aprenden los niños. Zach presenta el podcast, “Progressively Incorrect”, y está muy activo en Twitter (@mrzachg) y en su blog, educationrickshaw.com.

Nuestro compañero Paco Benítez, hará de presentador, moderador y os compartirá en el chat información relevante sobre Zach Groshell; así que, por favor, mantener abierto el chat. Y COMO NOVEDAD ADVERTIMOS QUE ESTE ¡PARTICIPA EN VIVO! SE DESARROLLARÁ EN INGLÉS, PERO QUE HABRÁ TRADUCCIÓN POR PARTE DE PACO PARA QUE LOS PARTICIPANTES PUEDAN INTERACCIONAR CON ZACH.

En el siguiente enlace tenéis el formulario para enviar vuestras preguntas y/o inscribiros para participar en directo en la sesión:

¡Participa en vivo! ¿Políticas educativas progresivamente incorrectas?

(puedes enviarnos cualquier pregunta sin necesidad de inscribirte o participar en vivo, que se intentarán contestar en directo; y si no diera tiempo, subiremos a nuestra web un post con todas las respuestas a las mismas por parte de Zach, que nos hará llegar por correo).

Sería muy recomendable, dado que solo daremos paso a 30 personas en directo, que os inscribáis aquellas personas que verdaderamente queráis interactuar con él.

Esperamos que sea de vuestro interés este nuevo ¡PARTICIPA EN VIVO! y os iremos informando de los siguientes, que seguimos mejorando según las cuestiones que van surgiendo y que con vuestra colaboración nos vais sugiriendo. ¡GRACIAS!

Saludos desde la Junta directiva de OCRE.

Bienvenida inaugural del IV Congreso OCRE de Sevilla a cargo de Paco Benítez

Mientras editamos los vídeos de todas las intervenciones de nuestro IV Congreso que celebramos en Sevilla los días 24 y 25 de octubre, les dejamos en esta entrada la parte de la bienvenida inaugural que realizó Paco Benítez, secretario de OCRE:

Desde la Asociación OCRE queremos dar la bienvenida a todos los asistentes, y trasladarles nuestro más sincero agradecimiento por su participación en este IV Congreso de Expertos Docentes, así como a todas las personas que han colaborado en la organización del mismo, tanto de OCRE, como del propio IES Martínez Montañés.

En esta presentación vamos a relacionar los objetivos de OCRE con citas de libros de algunos de los participantes en este congreso.

Uno de los objetivos de OCRE (presentes en nuestro manifiesto) es que reclamamos una escuela pública que permita el acceso a la cultura de toda la población, porque la escuela es el único lugar donde el alumnado de extracción social humilde podrá adquirirla. De ahí el título de este IV Congreso de Expertos Docentes, “La recuperación de la educación como ascensor social”. Dice Bianca Thoilliez en un capítulo de la obra que ella misma coordina, La educación, ¿bien común, derecho individual o servicio público?, que “el mito del alumno autónomo es una farsa porque lo que suele pasar es que los alumnos no aprenden ni más ni mejor, puede incluso que no aprendan […] Tras una falsa retórica de empoderamiento, se oculta una dejación de responsabilidades educativas por parte de quienes verdaderamente las ostentan.” Desde OCRE creemos que urge acabar con el clima de desconfianza hacia la labor y la profesionalidad de los docentes, muchas veces, lamentablemente, fomentado desde instancias políticas, cuando no por determinados círculos de pedagogos que o bien no han pisado un aula en su vida o bien hace tiempo que ni siquiera recuerdan lo que es entrar a hacer una guardia de un grupo de 2º de ESO al que no le das clase. Como dice Ramón Rodríguez Galán en su libro Soy maestro, “cuando algunos despachos están tan alejados de la realidad del aula, nos toca a los docentes, a los que estamos a pie de aula cada día, dar sentido y coherencia a ciertas decisiones que, quizá, de eso tengan poco. Bajarlas al suelo, traerlas a la realidad, a la verdadera necesidad de nuestro alumnado.”

Por eso reclamamos la devolución de las competencias educativas a los claustros, una ley educativa guiada por la investigación didáctica y alejada de la influencia de modas y neuromitos sin sustento científico, y una dotación de recursos humanos suficientes para atender la diversidad del alumnado. De lo contrario, no estamos cumpliendo con nuestra misión como comunidad educativa. Porque como dice Miguel Ángel Tirado Ramos en su obra Escuelas que enseñan. El conocimiento sí importa, “La escuela incumple cuando vacía las competencias de contenido, cuando desprecia cualquier conocimiento que no sea directamente aplicable o que no parezca útil […] La escuela incumple cuando espera que florezca naturalmente en el niño el gusto por esforzarse […]. Incumple cuando asume de forma acrítica las modas pedagógicas de turno y sube a los altares los métodos pedagógicos convirtiéndolos en fines en sí mismos […] Incumple cuando innovación e investigación no van de la mano, y cuando presupone superpoderes digitales a las nuevas generaciones que se utilizan como excusa para no enseñarles habilidades fundamentales […] Definitivamente, la escuela incumple cuando confunde equidad con mediocridad, y el conocimiento se deja para quien se lo pueda pagar.

Por ello, desde OCRE reclamamos un currículo claro, estructurado, coherente, realista y bien secuenciado. Criticamos que en la actual ley educativa, la LOMLOE, se establece un diseño curricular artificioso y confuso, centrado en la adquisición de unas competencias etéreas, en detrimento del aprendizaje de los conocimientos que las hacen posibles. Pensamos que la pretendida flexibilidad de los contenidos incrementa las diferencias entre centros, con el consiguiente perjuicio para el alumnado de las clases sociales menos favorecidas, que difícilmente podrá adquirir fuera del sistema educativo los conocimientos que este le niega. Por eso abogamos por su modificación, si no por su total abolición. Esta ley obstaculiza el derecho de los estudiantes a una evaluación objetiva y el de sus familias a recibir una información clara y comprensible sobre su progreso, ya que se establecen unos criterios de evaluación ininteligibles e inoperativos y unos sistemas de calificación ineficaces que, además, varían enormemente entre comunidades autónomas. Todo esto lo refleja muy bien Javier Mestre en la obra Escuela y libertad al afirmar que “la aplicación práctica del galimatías arbitrario y caótico de la “evaluación por competencias” resulta en un infierno burocrático en el que se pierde el buen criterio […] y cualquier mínimo atisbo de objetividad, ecuanimidad y justicia; se trata de un sistema que pretende puntuar cosas tales como el compromiso con ciertos valores o premisas ideológicas para nada ingenuas a pesar de las apariencias.”

Abogamos por el concepto aristotélico de la felicidad, la «eudaimonía», la cual no se identifica con placeres pasajeros, sino con un estado al que se llega a partir del desarrollo del carácter y la práctica de virtudes, tanto éticas como intelectuales, que permiten a la persona actuar de acuerdo con la razón y alcanzar su máximo potencial. Necesitamos un sistema educativo que permita a los alumnos llegar a la realización de ese potencial propio. Carlos Javier González Serrano, en el prólogo de su obra Una filosofía de la resistencia da buena cuenta de ello cuando dice: “Detecto a diario en mis estudiantes un entusiasmo desbordado por llevar a cabo su vocación, por cumplir con la tarea que se han encomendado o que sienten suya, pero, igualmente, existe mucha frustración y sufrimiento cuando echan la mirada hacia el futuro y lo observan con poca esperanza y bajo el signo de la desesperación, la angustia o la tristeza.

No podemos cambiar todos los males sociales que existen (aunque no hay que dejar de persistir en ello), pero sí podemos crear una escuela que acompañe y apoye a nuestros alumnos para que puedan llegar a desenvolverse con un mínimo de éxito en la vida. Por eso también alertamos que desde la administración educativa se fomente la utilización de metodologías de dudosa eficacia, facilitando la privatización y mercantilización de todo el sistema al favorecer la entrada de organizaciones empresariales del sector tecnológico o de la banca en el mercado de la educación. En la obra Escuela o barbarie, de la que, junto a Enrique Galindo Ferrández y Carlos Fernández Liria, Olga García Fernández es coautora, se nos alerta de que “la presencia creciente de las TIC en las sucesivas reformas, siempre acompañando a lo que podríamos llamar un “fetichismo de la innovación”, debe entenderse en términos de inversión productiva en busca de rentabilidad”. Alertamos del enorme peligro que tiene para el presente y el futuro de nuestra sociedad el hecho de que los intereses económicos sigan primando por encima de los educativos.

Necesitamos un cambio de rumbo. La situación educativa actual es cuanto menos preocupante: elevados índices de abandono escolar y repetición, bajos niveles en habilidades básicas reflejados en las pruebas estandarizadas internacionales, y un clima de disciplina descorazonador que da lugar a un contexto en el que no se favorece la atención y la convivencia, dificultando el aprendizaje y haciendo sentir inseguros a los estudiantes. Ramón Espejo, en Laberinto educativo y aprendizaje fake, obra recientemente publicada, nos alerta de que “nuestro actual sistema educativo solo hace bien una cosa: tapar los problemas y transmitir la idea de que todo marcha bien”. Por eso, es necesario pasar a la acción, y trasladar a todas aquellas personas y entidades de la opinión pública que sientan malestar, desconcierto y preocupación ante la situación educativa actual la necesidad de unirse a la voz de tantos docentes que queremos revertir la situación. Como dice David Cerdá en su obra Ética para valientes, “el honor no es un cúmulo de «valores», sino de acciones, porque no consiste en tener una disposición ante la justicia, sino en hacerla […] El valor es el instrumento que el honor requiere para que el bien no se ahogue en intenciones y pueda materializarse.”

Finalizamos con otra maravillosa cita, esta vez de Inger Enkvist, en su imprescindible obra La buena y la mala educación, quien nos hará el honor de realizar la ponencia inaugural de este IV Congreso de Expertos Docentes: “El negarse a trabajar en la escuela es oponerse claramente a la sociedad. Una manera de formular por qué la sociedad exige que se estudie es que, si los jóvenes no adquieren vocabulario ni conocimientos sobre el mundo, no pueden formarse una idea personal, crítica, de lo que sucede alrededor de ellos. Así, corren el riesgo de convertirse en seres grupales, dirigidos por las emociones, en una sociedad que se autodefine como una sociedad del conocimiento. Es particularmente peligrosa su tendencia a dar fe a cualquier rumor, reaccionando ante cualquier suceso de manera emocional y violenta.”

Con la enorme convicción de que la educación es el pilar que sostiene una sociedad democrática equitativa y justa, tenemos la obligación moral de protegerla y fortalecerla. ¡Muchas gracias!

Paco Benítez, secretario de la asociación y en representación de la Junta directiva de OCRE.

¡PARTICIPA EN VIVO! «Tecnología OFF para una vida y un cerebro ON»

Volvemos con el nuevo curso y el siguiente ¡PARTICIPA EN VIVO! de octubre que organizamos desde OCRE (el que teníamos para el 25 de septiembre con Zach Groshell tuvimos que aplazarlo, por fuerza mayor, y os adelantamos que será el 24 de noviembre).

Os recordamos que estos encuentros online tienen la peculiaridad de ser totalmente interactivos entre todas las personas que se inscriban, porque estarán en abierto de sonido y cámara, participando directamente con el ponente. Recordad que lo grabaremos para poder hacer la difusión posterior, pero para que pueda haber un poco de control entre los participantes, sólo enviaremos el enlace de acceso a las 30 primeras personas que se inscriban; así que, si os interesa el tema, no os lo penséis mucho. Y si por algún motivo no pudierais asistir os rogamos que nos enviéis un correo (associacio.ocre@gmail.com) para que podamos avisar a la siguiente persona inscrita.

Bien, pues os informamos ya del sexto ¡PARTICIPA EN VIVO!, organizado por OCRE (Observatori Crític de la Realitat Educativa, Asociación OCRE):

Título:

«Tecnología OFF para una vida y un cerebro ON»

¿Beneficia el uso actual que jóvenes y adultos hacen de las nuevas tecnologías? ¿Cómo se deben utilizar las nuevas tecnologías en educación? ¿Qué evidencias existen sobre los efectos para la salud física y mental del uso de las nuevas tecnologías? ¿Se debería prohibir por ley el uso de los teléfonos inteligentes a los menores de edad? ¿Qué retos plantea la IA para la educación y para la sociedad en general? ¿Existe una agenda oculta de las Big Tech en educación?

(para familias y docentes de cualquier etapa educativa y cualquier comunidad/ciudad autónoma)

Fecha y ponente:

30 de octubre de 2025, entre las 18:30 y 20 horas, celebraremos una ponencia interactiva, con Diego Hidalgo Demeusois, impulsor del Movimiento OFF, una iniciativa que nace del Manifiesto OFF, firmado por cientos de personalidades de distintos ámbitos, y que alerta sobre el momento crítico que atraviesa nuestra relación con la tecnología digital. Es autor de los libros “Anestesiados” y “Retomar el control”, y lleva más de dos décadas reflexionando sobre los efectos sociales, culturales y políticos de la digitalización en las distintas facetas de nuestra vida. Además, es emprendedor —fundador de Amovens (primera plataforma de coche compartido en España), Pontejos y del fondo de inversión en empresas sociales Ballensworth—, conferenciante internacional y miembro de la Fundación Hermes. También es diplomático de la Orden de Malta en Marruecos y mago.

Nuestro compañero Paco Benítez, hará de presentador, moderador y os compartirá en el chat información relevante sobre Diego Hidalgo; así que, por favor, mantener abierto el chat.

En el siguiente enlace tenéis el formulario para enviar vuestras preguntas y/o inscribiros para participar en directo en la sesión:

Tecnología OFF para una vida y un cerebro ON

(puedes enviarnos cualquier pregunta sin necesidad de inscribirte o participar en vivo, que se intentarán contestar en directo; y si no diera tiempo, subiremos a nuestra web un post con todas las respuestas a las mismas por parte de Diego Hidalgo, que nos hará llegar por correo).

Sería muy recomendable, dado que solo daremos paso a 30 personas en directo, que os inscribáis aquellas personas que verdaderamente queráis interactuar con ellos.

Esperamos que sea de vuestro interés este nuevo ¡PARTICIPA EN VIVO! y os iremos informando de los siguientes, que seguimos mejorando según las cuestiones que aparecen y que con vuestra colaboración nos vais sugiriendo. ¡GRACIAS!

Saludos desde la Junta directiva de OCRE.

Entrevista con Miguel Ángel Tirado, inspector de educación: “Enseñar bien a leer y a escribir es la política de inclusión más eficaz que existe.”

Paco Benítez, 12 de octubre de 2025 

Doctor en Ciencias de la Educación por la Universitat de les Illes Balears (UIB) y Licenciado en Educación Física por el INEFC de Barcelona, Miguel Ángel Tirado ejerce actualmente de inspector de educación en Baleares, aunque sigue impartiendo clase como profesor asociado en el Máster de Formación del Profesorado de la UIB. Recientemente, ha formado parte del grupo de expertos que ha elaborado el informe «Análisis y propuestas para la mejora del sistema educativo y los currículos de educación infantil, educación primaria, ESO y bachillerato en las Illes Balears». 

Ha ejercido como director y jefe de estudios del IES Santa Margalida, así como de docente en Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de Régimen Especial. También imparte formación continua al profesorado en los ámbitos de la programación, la evaluación, la lectura, la escritura y la función directiva. 

Es autor del libro Escuelas que enseñan: el conocimiento sí importa. Entre sus publicaciones más recientes destacan los artículos: «Decodificando el Diseño Universal para el Aprendizaje: ¿qué evidencia empírica lo respalda?» (2023), «¿Y si las competencias digitales se aprendieran con la pantalla apagada?» (2024) y «Dime cómo lees y te diré cuánto aprendes: ¿qué nos aporta la investigación a la enseñanza de la lectura?» (2024). 

¿Qué te movió a convertirte en inspector de educación? ¿Y a formar parte de la Asociación OCRE? 

Accedí a la inspección educativa tras once años formando parte de equipos directivos en un instituto público. Pensé que era el paso natural para seguir ayudando a los centros desde una perspectiva más amplia sobre el sistema. Mi motivación siempre ha sido la misma: contribuir a mejorar la educación y garantizar que cada alumno tenga las mismas oportunidades, sin importar su origen. 

Conocí la Asociación OCRE a través de un vídeo de su primer congreso y me identifiqué de inmediato con su defensa de una educación de calidad, equitativa y exigente. Encontrar un grupo de docentes comprometidos con esos valores me reconfortó, y me uní convencido de que las mejoras que necesitamos se construyen también desde el trabajo colectivo. 

En tu opinión, ¿cuál es la función principal de la escuela? ¿Tiene la escuela actual algunas funciones que sería mejor desechar? 

La función principal de la escuela es transmitir el legado cultural común, asegurando que todos los alumnos, con independencia de su contexto social, adquieran las herramientas intelectuales y éticas que les permitan pensar por sí mismos. En palabras de Gregorio Luri: “Si un niño rico encuentra al llegar a la escuela cerradas las puertas del conocimiento, tiene otros lugares a los que acudir. El pobre, no.” 

Algunas funciones actuales, como intentar suplir todas las carencias sociales o familiares, sobrecargan un sistema educativo y unos docentes al que se les exige solucionar lo que la sociedad y la política no logran encauzar. Al pretender hacerlo todo, la escuela corre el riesgo de no cumplir adecuadamente su labor fundamental, que es precisamente la que garantiza la equidad a largo plazo: la transmisión del conocimiento y la formación del pensamiento crítico. Delimitar las funciones de la escuela no implica desentenderse del alumno, sino aclarar responsabilidades. En otras palabras, la escuela debe colaborar con otras instituciones, no reemplazarlas. La solución, por tanto, no es la indiferencia, sino la cooperación. 

¿Qué características tienen las escuelas e institutos de tu zona que tienen buenos resultados? ¿Y las que tienen malos resultados? 

La pregunta me parece muy interesante, y ojalá pudiera dar una respuesta basada plenamente en la evidencia y no solo en percepciones o deseos. Lo que sí puedo destacar son algunas acciones que han funcionado en los centros en los que trabajo. Y lo sé, no solo por los resultados de las pruebas diagnósticas anuales, sino también gracias a las evaluaciones de centro en lectura —entre otras— que realizamos para valorar los progresos del alumnado, identificar tendencias y analizar el impacto de las innovaciones que introducimos. 

Además de estas evaluaciones generales, procuramos estructurar los contenidos de forma clara y progresiva, mediante programaciones funcionales y prácticas. Damos especial relevancia al aprendizaje inicial de la lectura y la escritura, e integramos ambas en todas las áreas como herramientas fundamentales para adquirir los conocimientos específicos de cada materia. Por último, consideramos esencial evaluar con un propósito formativo, pero, sobre todo, mantener un seguimiento cercano del alumnado y ofrecer una respuesta inmediata ante las dificultades que detectamos. 

En tu opinión, ¿qué explicación tiene que en las facultades de pedagogía actualmente se expliquen a los futuros maestros y profesores mitos que hace décadas que las evidencias han desterrado, tales como los estilos de aprendizaje, el aprendizaje por descubrimiento o la existencia de habilidades complejas desligadas del conocimiento? 

La principal crítica que puedo hacer a los planes de estudio del Grado en Educación Primaria de algunas universidades es que suelen tener una orientación excesivamente transversal y globalizadora, con asignaturas centradas en proyectos, contextos o integración de saberes. Este enfoque, aunque bien intencionado, no garantiza que se trabajen en profundidad los contenidos didácticos fundamentales, especialmente aquellos vinculados al aprendizaje inicial de la lectura, la escritura y las didácticas específicas. 

Curiosamente, los procesos de adquisición del sistema alfabético y de la conciencia fonológica, así como la identificación y respuesta a las dificultades específicas del aprendizaje lector y escritor (como la dislexia o la disgrafía), se diluyen dentro de asignaturas de enfoque general, sin un tratamiento sistemático ni específico. Esta falta de especialización provoca que muchos futuros maestros carezcan de herramientas concretas y basadas en la evidencia para enseñar a leer y escribir desde una base cognitiva y lingüística sólida. 

La formación pedagógica del profesorado de secundaria es otro cantar. La carga lectiva de las asignaturas de didáctica específica —ya sea de matemáticas, filosofía o educación física— es claramente insuficiente en los planes de estudio del Máster de Formación del Profesorado. En todo caso, resulta imprescindible fortalecer la conexión entre la investigación científica y la formación inicial, de modo que las decisiones educativas se fundamenten en evidencias contrastadas y no en teorías superadas o modas pedagógicas. 

Ahora te voy a preguntar por el DUA, ya que has escrito bastante al respecto. En la actualidad este enfoque pedagógico es uno de los que más peso tienen en lo que comúnmente se engloba como “metodologías alternativas”. Tú eres muy crítico con él. ¿Nos podrías explicar por qué? 

Creo que una norma no debería adoptar un paradigma pedagógico concreto, como ocurre con el DUA, porque eso limita la autonomía que la propia ley educativa reconoce. Comparto la intencionalidad inclusiva, pero me sorprende que la normativa mencione expresamente el Diseño Universal para el Aprendizaje y no otros modelos con más respaldo empírico, como la Respuesta a la Intervención (RTI). Vamos, que tenemos el DUA por decreto 

Además, el DUA parte de una idea atractiva, pero poco sustentada: que cada alumno aprende mejor si elige el formato que prefiere. Sin embargo, la evidencia no demuestra que esa libertad mejore los resultados, y su planteamiento está muy vinculado al mito de los estilos de aprendizaje, ya superado por la investigación. 

También hay un componente práctico: aplicar el DUA implica una gran dependencia de la tecnología, como si la inclusión pasara por digitalizarlo todo. Y sabemos que el uso intensivo de pantallas no garantiza mejores aprendizajes, especialmente en etapas tempranas. Una cosa es utilizar la tecnología para que determinados alumnos superen barreras, y otra muy distinta convertirla en el medio principal para todos. 

Por cierto, en una formación de las muchas que sobre DUA se hacen pude presenciar cómo el formador enseñó el DUA mediante la instrucción directa. Por cierto, de forma brillante. 

La siguiente es una pregunta que suele acarrear mucha polémica. Ahí va: ¿Ha bajado el nivel educativo en los últimos años? ¿En qué datos te basas? 

Depende de qué entendamos por “nivel”. Si miramos las tasas de titulación en la ESO, el porcentaje de alumnos que obtienen el título ha ido aumentando hasta situarse en torno al 81% a nivel nacional. Sin embargo, aunque más alumnos titulan, los resultados en comprensión lectora y matemáticas descienden...Y teniendo en cuenta que comprendemos lo que leemos a partir de lo que sabemos…

Como no aplicamos pruebas diagnósticas estatales periódicas que permitan analizar la evolución real del sistema, solo podemos recurrir a evaluaciones internacionales. En este sentido, el informe PISA 2022 muestra una caída clara tanto en matemáticas como en lectura, situando a España por debajo de la media de la OCDE y con retrocesos respecto a ediciones anteriores. Por su parte, las pruebas PIRLS, que evalúan la comprensión lectora en 4.º de primaria, confirman que esta tendencia se inicia ya en etapas tempranas. 

Es decir, titulamos más, pero aprendemos menos. El reto no es solo que los alumnos lleguen al final del sistema, sino que lo hagan con los conocimientos que realmente necesitan. 

¿Qué principales cambios y/o medidas se podrían realizar para mejorar nuestro sistema educativo? ¿Podrías señalar las tres o cuatro que veas más necesarias o urgentes? 

La primera es clara y no depende de la política, sino del compromiso de los centros: enseñar bien a leer y a escribir. El déficit en estos aprendizajes básicos ensancha la brecha entre estudiantes. La investigación es contundente: una instrucción sistemática, explícita y basada en la evidencia en lectura y escritura tiene un impacto enorme en la equidad y el rendimiento futuro. 

La segunda tiene que ver con los docentes, la pieza central del sistema educativo. La evidencia también es clara: los países con mejores resultados invierten en una formación inicial exigente, una formación continua de calidad y una selección rigurosa, además de ofrecer condiciones laborales que favorezcan la estabilidad y la colaboración. 

La tercera medida pasa por reforzar la confianza en la escuela: la confianza entre familias, docentes, administración y sociedad. Cuando confiamos en la escuela, le damos margen para hacer bien su trabajo, sin sobrecargarla ni cambiar constantemente sus propósitos. No se trata de algo abstracto, sino de algo muy concreto: estabilidad normativa, menos burocracia y más tiempo para enseñar y colaborar. Solo así la escuela puede centrarse en lo esencial: garantizar que todos los alumnos aprendan. Al fin y al cabo, el verdadero derecho a la educación se produce en el aula.  

¿Qué procedimiento debe seguir un docente para que ante una reclamación de notas de las familias y/o un recurso de alzada se respete su criterio profesional? ¿Es eso hoy posible con la LOMLOE y su paradigma evaluativo? 

Lo primero es que el docente tenga un criterio profesional sólido y transparente, que garantice el derecho del alumno a que su dedicación, esfuerzo y rendimiento sean valorados con objetividad. Esto implica que desde el inicio del curso el profesor tenga claro su sistema de evaluación y calificación, y que este haya sido informado a estudiantes y familias: cómo se evaluarán los aprendizajes y cómo se traducirán en calificaciones. 

Los famosos criterios de evaluación que establece la normativa son referentes para diseñar las actividades y valorar el progreso, pero no deberían convertirse en instrumentos directos de calificación. Esa confusión está en el origen de muchos conflictos.  

La dificultad de la LOMLOE no radica tanto en la existencia de dichos criterios —que siempre los ha habido desde 1990—, sino en lo que dicen (o no dicen). Y ya que me preguntas por su paradigma evaluativo, invito a quien quiera entender cómo hemos llegado hasta aquí a leer “La evaluación prodigiosa”: una distopía… o quizá no tanto. 

¿Qué parte de tu trabajo como inspector es la que más te gusta realizar? ¿Y la que te gusta menos? 

Sin duda, con lo que más disfruto es con el trabajo codo a codo con los centros, colaborando con los equipos directivos y docentes en todo lo que contribuya a mejorar los aprendizajes. Es en ese diálogo profesional, basado en la confianza mutua y la cooperación, donde el papel de la inspección cobra verdadero sentido. Aprovecho para agradecer sinceramente a los centros con los que trabajo su implicación y la actitud abierta y colaborativa que demuestran cada día. 

Lo que menos me gusta es la gestión de los conflictos que, aunque forman parte del trabajo, a veces desvían el foco de lo importante: ayudar a que las escuelas funcionen mejor y los alumnos aprendan más. Intento afrontarlos siempre con serenidad y equidad, pero reconozco que preferiría que nuestra energía pudiera dedicarse por completo a la mejora educativa. 

¿Tienes algún proyecto cercano importante que te gustaría compartir con nosotros? 

Sí, en noviembre la revista Supervisión 21 publicará en abierto el artículo “Pensar con papel y lápiz”, en el que trato de ordenar las principales aportaciones de la investigación a la enseñanza de la escritura. Agradezco mucho a la revista que lo haya aceptado —¡a pesar de que es un poco largo!—, pero espero que resulte útil para todos los profesionales: tanto para las maestras y maestros que enseñan a escribir, como para quienes quieren usar la escritura como herramienta para pensar y aprender mejor. Ah, y también abordo el tema de la inteligencia artificial, que, hablando de escritura, ¡no podía faltar! 

Por otra parte, sobre lectura se ha investigado mucho, pero quizás no tanto sobre escritura. Así que un grupo de docentes (que incluye algunos inspectores también) quisiéramos poner nuestro granito de arena y estamos investigando qué tipo de letra favorece mejor la legibilidad y velocidad, ¿la ligada o la de imprenta? El estudio es longitudinal, así que, si quieres, nos emplazamos a octubre del 2027 para compartir los resultados.

Haciendo un poco de evaluación, puesto que ya sabes que el cuerpo de inspectores recibe muchas críticas: ¿qué aspectos piensas se pueden corregir o mejorar? 

Los inspectores de educación somos docentes, y nuestra razón de ser como cuerpo profesional es mejorar el sistema educativo. Creo sinceramente que la inspección tiene un gran potencial para lograrlo a través del asesoramiento, evaluación y supervisión. En Baleares, que es donde trabajo, este curso hemos planificado una actuación prioritaria centrada en la enseñanza inicial de la lectura, la escritura y las matemáticas. Para ello, promoveremos el intercambio de buenas prácticas entre escuelas y el debate pedagógico sobre su enseñanza eficaz, facilitaremos instrumentos para evaluar estos aprendizajes esenciales y asesoraremos a los centros en la toma de decisiones a partir de los resultados. 

A mi modo de ver, este es el camino: una inspección cercana, colaborativa y orientada a la mejora real de los aprendizajes, más que al control administrativo, que también debe existir, pero siempre al servicio de una finalidad más alta: garantizar el derecho a una educación de calidad para todos los alumnos. 

¿Crees que tenemos un sistema educativo que ofrezca verdadera igualdad de oportunidades cuando se concreta en el aula? ¿Qué opinas sobre la inclusión que se está aplicando en los centros educativos? 

En mi opinión, enseñar bien a leer y a escribir es la política de inclusión más eficaz que existe. De los datos del Ministerio de Educación se deduce que tres de cada cuatro necesidades de apoyo educativo están relacionadas con dificultades en lectura y escritura, especialmente en los primeros años. Y la evidencia científica es clara: los niveles de lectura y escritura condicionan todo el éxito escolar posterior. 

Cada etapa debe asumir la responsabilidad de los aprendizajes que le corresponden, porque, en caso contrario, estamos agravando dificultades latentes o, peor aún, generando futuras necesidades educativas. Además, como la investigación confirma que el contexto en el que se nace y se crece influye en el aprendizaje, resulta imprescindible una enseñanza temprana, sistemática y bien orientada de la lectura y la escritura, capaz de compensar las desigualdades de origen. Cuando las dificultades no se detectan ni se interviene a tiempo, acaban convirtiéndose en un factor de riesgo educativo y social. 

Por otro lado, la verdadera inclusión requiere recursos especializados suficientes. Es fundamental que los alumnos con necesidades educativas especiales cuenten con el apoyo profesional y material necesario para ser atendidos, siempre que sea posible, en centros ordinarios, garantizando su aprendizaje y participación real. 

Cada minuto cuenta, y sabemos qué funciona: evaluación temprana, intervención inmediata y enseñanza eficaz. 

¿Crees que es necesario un currículo común para todas las CCAA? 

En realidad, no veo necesario un currículo único, sino que bastaría con que las enseñanzas mínimas fueran claras y coherentes en todo el territorio. En un estado descentralizado como el nuestro, con particularidades lingüísticas y culturales, es lógico y positivo que las comunidades autónomas completen sus currículos escolares. 

Ahora bien, eso no debería excluir la realización de evaluaciones diagnósticas comunes sobre las enseñanzas que compartimos, para poder valorar si los sucesivos cambios legislativos impactan realmente en el aprendizaje y detectar qué aspectos deben corregirse o mejorarse. 

A los que formamos la Asociación OCRE nos gustaría conocer tu opinión sobre lo que es para ti OCRE, lo que puede suponer, pero también que nos indicaras los aspectos sobre los que podemos seguir mejorando. 

OCRE es un espacio de reflexión sobre la educación que reúne a todos aquellos,  docentes y no docentes, que compartimos una convicción: que una escuela equitativa y de calidad, capaz de ofrecer conocimientos y cultura a todos los alumnos, con independencia de su origen, es la base de una verdadera democracia. 

Somos muchos, y cada vez más, procedentes de distintas etapas, enseñanzas y comunidades autónomas, con ideologías diversas pero un propósito común: alcanzar la mejor educación posible. 

¿Mejorar? Quizás lo más importante sea no perder nunca de vista para qué estamos aquí. No lo hemos hecho hasta ahora, y esa coherencia es precisamente nuestra fuerza. 

Y permitidme añadir algo personal: la presidenta es una maravillosa persona que nos inspira a todos con su empuje, su educación, su extraordinario compromiso y su buen hacer, siempre.  Gracias, Irene. 

¿Te gustaría añadir cualquier otra cuestión? 

Permitidme desearos que disfrutéis del congreso que estáis a punto de celebrar en Sevilla los días 24 y 25 de octubre, en el que tendré el privilegio de moderar una mesa de debate. Os felicito por el magnífico programa que habéis organizado y por reunir a tantos grandes profesionales. ¡Ya estoy deseando compartir esta experiencia! Será, sin duda, una gran oportunidad para pensar la educación y dialogar sobre aquello que nos apasiona y nos preocupa a partes iguales.  

¡Recuperemos la educación como ascensor social! 

¡Suerte y muchísimo éxito!